miguel ángel ortiz

Nací en 1982, año de Naranjito y del Nobel del maestro García Márquez. Mi padre nació en Medina de Pomar, pueblo perdido entre montañas al norte de Burgos; mi madre, en Tacuarembó, Uruguay. Una de esas casualidades de la vida hizo que se conocieran en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, en un club de españoles. El resto, como suele decirse, es historia. Y de ella, nacimos mi hermana y yo. De vuelta en España, seguimos a mi padre por muchas ciudades donde trabajó como soldador hasta que, en edad escolar, nos asentamos en Medina de Pomar. Mi madre nos crió; mi padre trabajó lejos de casa para que pudiéramos crecer. Con dieciocho años, me fui a Salamanca para estudiar en la universidad. Licenciado en Filología Inglesa, me mudé a Barcelona para trabajar de recepcionista de noche en un hotel. No sé si solo pasó una noche o fueron mil y una. Lo único que sé es que las pasé leyendo, deshojando renglones. Cambié varias veces de recepciones. Fui peón de camión de la basura. Fui peón en una lavandería industrial. Trabajé en una cooperativa agraria. Hice de extra en películas. Di clases particulares de inglés. Colaboré como redactor en una revista de triatlón. Y, al fin, conseguí trabajar de librero en el centro de Barcelona, hasta que la librería, La hormiga de oro, cerró. Actualmente combino la escritura trabajando en la librería La Gralla de Granollers. Soy colaborador habitual de la revista Panenka. He colaborado en medios como el blog Un puerto que cambia o el periódico CTXT. Mi primera novela, Fuera de juego, fue publicada por Caballo de Troya en 2013, y se convirtió en finalista del Festival du Premiere Roman. La inmensa minoría, publicada un año después, supuso su salto al catálogo de Literatura Random House. Esta novela fue elegida entre las 10 mejores de 2014 por ABC, finalista de los Premios Panenka 2015, y ganadora del Premio Mandarache 2017. En 2019, he publicado Poesía y patadas, con Córner editorial, finalista de los premios Panenka 2019.